Mis Razones
Hacía mucho que no había tenido que pasar por situaciones como la que hoy nos priva. El tener que decidir si ir a trabajar o dar de comer a mi familia no había sido -a pesar de las muchas carencias que he pasado- prioridad en algún tiempo.
El viernes al abrir la página de mi cuenta en el sitio del banco donde se depositan mis percepciones, me quedé pasmado al ver la cantidad que me brindaban el usufructo de mis labores por quince días... cuatrocientos diez pesos con sesenta y nueve centavos. Nada más.
Sin entrar en detalles acerca de los orígenes de dicha cantidad, he tenido que tomar una decisión a fin de pasar del estado de contingencia económica que actualmente vivo, a un estado de tranquilidad que me permita, al menos pasarla bien. Solo contesta esto a tu persona: ¿Estarías a gusto si tuvieras como percepción $410.69 pesos y tuvieras costos de vida superiores a tus percepciones habituales?
¡Qué vueltas da la vida! Mientras que en la empresa donde me he puesto la camiseta, quizá muy a mi manera, la situación se tornaba bastante difícil y despreciaba oportunidades, alguien por ahí filtraba mi nombre para integrarme a un proyecto temporal. Ahora me ha llegado una oportunidad que, al menos, me permitirá ver las cosas de otro modo. Quizá en las anteriores conversaciones no lo expliqué: los gastos me están rebasando dije en esa ocasión. Los días van pasando y además del estancamiento que actualmente vivo, el crecimiento de las deudas continúa cual inflación galopante... y no, no es porque gaste mas, es porque lo que gano no me ayuda a cubrir ni siquiera diez puntos porcentuales del total del adeudo..
Por eso decidí salir de nueva cuenta a buscar empleo, a tocar puertas de nuevo, como lo hacía aquella vez que andaba por el rumbo de los Salones Vasco de Quiroga y que me encontraste, suceso que más de una vez me has recordado. Por eso decidí dejar las cosas como estaban y volver al esquema que requiere un mayor esfuerzo, pero que dá más oportunidades.
Si el día de hoy no contesté teléfonos, ni fui localizable, es porque simplemente no tengo ya ni los servicios telefónicos, ni el Internet, ni la televisión de paga, ni siquiera el radiolocalizador... y no se diga de la despensa. No quiero sonar lastimero ni quejumbroso, simplemente quiero que se vean las cosas como son. Es vergonzoso tener que decirle al entrevistador o encargado de compras déjeme recado en tal teléfono y dejarle una flamante tarjeta propia con datos que sabes que ya no podrá acceder.
Son muchas las razones para enumerarlas, pero al tomar una decisión como lo he hecho, tardó más de lo acostumbrado. La respuesta que te puedo dar es muy simple, como lo quise hacer 15 días atrás, me retiro... a buscar una mejor oportunidad de trabajo.
19 Julio, 2005
El viernes al abrir la página de mi cuenta en el sitio del banco donde se depositan mis percepciones, me quedé pasmado al ver la cantidad que me brindaban el usufructo de mis labores por quince días... cuatrocientos diez pesos con sesenta y nueve centavos. Nada más.
Sin entrar en detalles acerca de los orígenes de dicha cantidad, he tenido que tomar una decisión a fin de pasar del estado de contingencia económica que actualmente vivo, a un estado de tranquilidad que me permita, al menos pasarla bien. Solo contesta esto a tu persona: ¿Estarías a gusto si tuvieras como percepción $410.69 pesos y tuvieras costos de vida superiores a tus percepciones habituales?
¡Qué vueltas da la vida! Mientras que en la empresa donde me he puesto la camiseta, quizá muy a mi manera, la situación se tornaba bastante difícil y despreciaba oportunidades, alguien por ahí filtraba mi nombre para integrarme a un proyecto temporal. Ahora me ha llegado una oportunidad que, al menos, me permitirá ver las cosas de otro modo. Quizá en las anteriores conversaciones no lo expliqué: los gastos me están rebasando dije en esa ocasión. Los días van pasando y además del estancamiento que actualmente vivo, el crecimiento de las deudas continúa cual inflación galopante... y no, no es porque gaste mas, es porque lo que gano no me ayuda a cubrir ni siquiera diez puntos porcentuales del total del adeudo..
Por eso decidí salir de nueva cuenta a buscar empleo, a tocar puertas de nuevo, como lo hacía aquella vez que andaba por el rumbo de los Salones Vasco de Quiroga y que me encontraste, suceso que más de una vez me has recordado. Por eso decidí dejar las cosas como estaban y volver al esquema que requiere un mayor esfuerzo, pero que dá más oportunidades.
Si el día de hoy no contesté teléfonos, ni fui localizable, es porque simplemente no tengo ya ni los servicios telefónicos, ni el Internet, ni la televisión de paga, ni siquiera el radiolocalizador... y no se diga de la despensa. No quiero sonar lastimero ni quejumbroso, simplemente quiero que se vean las cosas como son. Es vergonzoso tener que decirle al entrevistador o encargado de compras déjeme recado en tal teléfono y dejarle una flamante tarjeta propia con datos que sabes que ya no podrá acceder.
Son muchas las razones para enumerarlas, pero al tomar una decisión como lo he hecho, tardó más de lo acostumbrado. La respuesta que te puedo dar es muy simple, como lo quise hacer 15 días atrás, me retiro... a buscar una mejor oportunidad de trabajo.
19 Julio, 2005