Malis minoris

Nombre: Fabián
Ubicación: Pesquería, Nuevo León, Mexico

martes, julio 19, 2005

Mis Razones

Hacía mucho que no había tenido que pasar por situaciones como la que hoy nos priva. El tener que decidir si ir a trabajar o dar de comer a mi familia no había sido -a pesar de las muchas carencias que he pasado- prioridad en algún tiempo.

El viernes al abrir la página de mi cuenta en el sitio del banco donde se depositan mis percepciones, me quedé pasmado al ver la cantidad que me brindaban el usufructo de mis labores por quince días... cuatrocientos diez pesos con sesenta y nueve centavos. Nada más.

Sin entrar en detalles acerca de los orígenes de dicha cantidad, he tenido que tomar una decisión a fin de pasar del estado de contingencia económica que actualmente vivo, a un estado de tranquilidad que me permita, al menos pasarla bien. Solo contesta esto a tu persona: ¿Estarías a gusto si tuvieras como percepción $410.69 pesos y tuvieras costos de vida superiores a tus percepciones habituales?

¡Qué vueltas da la vida! Mientras que en la empresa donde me he puesto la camiseta, quizá muy a mi manera, la situación se tornaba bastante difícil y despreciaba oportunidades, alguien por ahí filtraba mi nombre para integrarme a un proyecto temporal. Ahora me ha llegado una oportunidad que, al menos, me permitirá ver las cosas de otro modo. Quizá en las anteriores conversaciones no lo expliqué: los gastos me están rebasando dije en esa ocasión. Los días van pasando y además del estancamiento que actualmente vivo, el crecimiento de las deudas continúa cual inflación galopante... y no, no es porque gaste mas, es porque lo que gano no me ayuda a cubrir ni siquiera diez puntos porcentuales del total del adeudo..

Por eso decidí salir de nueva cuenta a buscar empleo, a tocar puertas de nuevo, como lo hacía aquella vez que andaba por el rumbo de los Salones Vasco de Quiroga y que me encontraste, suceso que más de una vez me has recordado. Por eso decidí dejar las cosas como estaban y volver al esquema que requiere un mayor esfuerzo, pero que dá más oportunidades.

Si el día de hoy no contesté teléfonos, ni fui localizable, es porque simplemente no tengo ya ni los servicios telefónicos, ni el Internet, ni la televisión de paga, ni siquiera el radiolocalizador... y no se diga de la despensa. No quiero sonar lastimero ni quejumbroso, simplemente quiero que se vean las cosas como son. Es vergonzoso tener que decirle al entrevistador o encargado de compras déjeme recado en tal teléfono y dejarle una flamante tarjeta propia con datos que sabes que ya no podrá acceder.

Son muchas las razones para enumerarlas, pero al tomar una decisión como lo he hecho, tardó más de lo acostumbrado. La respuesta que te puedo dar es muy simple, como lo quise hacer 15 días atrás, me retiro... a buscar una mejor oportunidad de trabajo.


19 Julio, 2005

domingo, mayo 29, 2005

El hocicón

La llamada llegó de inmediato. Esperaba que fuera una buena noticia ya que me encontraba hecho un manojo de nervios. El estar a la espera de que me llamaran de la empresa me había tenido maquinando planes y planes y miles de detalles más, previendo un futuro inmediato (algo raro en un existencialista como yo) y viendo como enfrentar una nueva etapa de mi vida.

Había estado investigando sobre los mecanismos de trabajo, las prestaciones y los planes que existían en dicho lugar así como la posibilidad de hacer planta y quedarme ahí. Eran muchos los aspectos que resultarían beneficiosos y al parecer, todo iba viento en popa...

De cuando en cuando me cercioraba de practicar algo de grandilocuencia para intentar no atorarme ante cualquier cuestionamiento que se me hiciera. Repasaba apuntes de programación por aquello de que algo no quedara cubierto. Sin lugar a dudas, a pesar de la competencia, tenía el lugar casi asegurado... pero mientras no me dijeran nada, eso solamente sería un sueño mal pasado. Habían pasado varias semanas... ya era tiempo de recibir una buena noticia.

Al tomar el auricular en mis manos, el nerviosismo casi me mataba. El saludo obligado, el protocolo común y un par de cosas más fueron el punto en que se inició la conversación... después de toda la paja me llegó el comentario: Oye, hablé con Fulano acerca de tu problema, a ver si no habría algún inconveniente al respecto... digo, supongo que le comentaste. Fue solo para que si llegara a pasar algo no vaya a haber problemas...

Durante años, la epilepsia fue mi talón de Aquiles... mi letra escarlata, mi estigma que me impidió tomar un buen trabajo y desarrollarme... ahora el hocicón por cuidar sus espaldas había echado todo a perder. Al concluir la llamada, solamente salí al patio a rumiar mi desgracia... a ver como la analogía de los cangrejos mexicanos se cumplía una vez más.

Recuerda... si un familiar te ofrece ayuda, no lo tomes tan en serio... al menos aquí en México.

jueves, agosto 12, 2004

Un día sin Windows...

Al estar revisando en la mañana antes de partir al trabajo mi mochila, encontré bajo todo el papelero que acostumbro cargar un disco compacto de Knoppix. Knoppix es la primera versión de GNU/Linux "portátil" que me llenó el ojo. A pesar de que la primera versión (la 3.1) venía sólamente en alemán, me agradó que pudiera ejecutar las aplicaciones a muy buena velocidad y con una estabilidad impecable...

A diferencia de otras distribuciones que he utilizado (entre ellos el Mandrake Move) esta distribución me pareció más completa y menos favoritista que otras. De hecho, el incluir servidores me pareció algo plausible ya que las pocas pruebas que realicé con otras distribuciones me parecían poco agradables como para llegar a promoverlo.

Pues bien, resulta que al encontrar este disco me puse a pensar qué pasaría si en un solo día me pusiera a trabajar en la empresa utilizando únicamente Linux. Ya había probado este sistema en mi asignada Toshiba Satellite 1115-SP153 por lo cual no dudé en realizar la prueba de vivir un día sin Windows resolviendo los cotidianos problemas a los que me enfrento de diario. La tranquilidad del día, a posteriori de la instalación de dos switches de 3Com que pusieron en orden a la red local de la empresa, sería ingrediente perfecto para poder experimentar sanamente.

Al principio de la jornada, me puse a probar todas y cada una de las características del sistema ya que tenía más de seis meses de no tocarlo para nada... El navegado era rápido y con una respuesta bastante confiable... Konqueror (navegador por defecto del entorno KDE, mi favorito) no se topaba con ningún tipo de página, salvo aquellas que requerían Flash Plug-in para presentar sus imágenes.

En un momento visité varios de mis sitios tradicionales como son Cofradía, UnixMexico, Tuxteno y Slashdot además de DiarioTI y mientras llegaban los problemas, me entretuve un rato.

La primera llamada ocurrió dos horas después... la búsqueda de información dejada en algún recoveco de la red por un antiguo empleado era requerida. Sin salirme del sistema, como lo hubiera hecho cualquier mortal, accedí al servidor por medio de Samba a través de Konqueror. La búsqueda fue inmediata y el resultado satisfactorio. Por mi cuenta había abierto una sesión en consola a fin de facilitar mi búsqueda y en ambos casos el resultado fue factible.

La segunda instancia correspondió a monitoreo de los servidores... por medio de Webmin instalado en mi servidor (un Mandrake 9.0) y gracias a Mozilla pude estar revisando los servidores Nemesis y Marte de la empresa, así como el pequeño Beastie que sale de la oficina y de regreso a casa...

Las consultas... el pan de cada día de la empresa... bien, pues empezaron a llegar. Gracias a Gaim pude acceder tanto a mis cuentas de Jabber, Yahoo! y MSN, salvo que al rato de pura puntada se me ocurrió utilizar las versiones Web Messenger de estos dos últimos y el resultado fue óptimo. Todas las dudas atendidas y el tiempo siguió su marcha.

Desde que una vez en un evento de unos distribuidores de Sun me regalaron StarOffice 5.2 empecé a usar esa suite sin problema alguno, en algún momento cambié a OpenOffice y me agradó tener lo mismo pero gratis y por eso lo adopté. Siempre he usado diversos paquetes ofimáticos (MS Office, MS Works, Lotus SmartSuite, Corel WordPerfect, KOffice, etc) por lo que no veo problema en adoptar el OpenOffice como mi sistema de cabecera. Como partidario de XML este paquete se me hace más práctico que el consumidor compulsivo de recursos de sistema del señor Gates.

Pues bien, empecé a realizar los reportes relacionados con mis actividades y OpenOffice fue mi apoyo. Teclear información y consultar bases de datos fueron actividades que reinaron durante este lapso. Realmente el único problema tendría que ver con el idioma del sistema instalado. Knoppix está configurado por defecto en alemán, pero puede cambiarse de manera instantánea en otro.

A mitad de la tarde un sondeo de red me permitió buscar una desconexión la cual con Windows (dadas las pocas herramientas del sistema) no podía hallar. El punto caía bajo un equipo que regularmente está fuera de servicio. La reparación fue inmediata y el monitoreo constante.

Al final, ya había impreso los trabajos pendientes y me dediqué a cerrar conexiones y montajes que a lo largo del día había empleado. Incluso en algún momento empleé el paquete de aplicaciones Samba para transmitir información a la red en cuanto instalaba paquetes de Windows en los equipos. La Toshiba ni se inmutó.

Las 18:00 horas... ya con el equipo apagado solamente me quedó decir: a... diós.

viernes, julio 30, 2004

Esperando el Reporte Minoritario

La espera está terminando... al menos para mí. A pesar de que Alguien me comentó la posibilidad de caída antes de empezar a ascender, me mantengo a la espera de que la oportunidad se vea cumplida.

Aunque no me siento ansioso por llegar allá, al menos procuro sentirme seguro de que puedo lograrlo.

Haciendo analogía a la novela de Philip K. Dick y poniéndolo en la voz del slogan que acompañó al filme en el que Spielberg vació esta historia, recuerdo que los precogs no se equivocan pero cuando no están de acuerdo crean un reporte minoritario, una especie de alternativa a su premonición.

El día de hoy solicité autorización para ausentarme de mis labores. A las 15:00 horas salía a paso lento de la empresa pero empeñado en no llegar tarde a mi cita, a mi comida como diría la Licenciada. Raudo llegué a la tienda de conveniencia y me dirigía al estante de comidas rápidas. Un par de perros calientes y mi refresco habitual de toronja me llenaron el estómago que ya protestaba de hambre. Quince minutos bastaron para que todo el platillo quedara engullido y tras un breve enjuague, un par de chicles refrescantes de aliento ocuparon el sitio que los alimentos habían tenido.

Tomé un taxi y me dirigí hacia mi cita. Llegué a las 15:45 horas e hice acto de presencia en la oficina. Faltaban 45 minutos para mi evaluación, pero se me permitió pasar a la oficina en tanto esperara mi turno... Subí al tercer piso con el cansancio que amerita haber pasado la mañana subiendo y bajando escaleras, atendiendo fallas de sistema y corrigiendo registros de DNS, llegando a la oficina que me indicaran.

Era grande y espaciosa, pero estaba sola... el olor a tabaco indicaba que desde hace tiempo ese lugar tenía privilegios de fumadores y el olor a alquitrán era bastante penetrante. No había un alma en el sitio hasta que escuché desde uno de los cubículos que alguien me llamaba por mi nombre y me indicaba que habría de esperar un momento mientras llegaba otro evaluando. Tomé asiento e inmediatamente me puse a ojear revistas que se encontraban en el lugar. Resolví preguntas (ref. "El Sabelotodo") y leí diversos artículos para descansar de la tecleada diaria.

En ese tiempo llegó un joven algo bien parecido, con traje ajustado a su medida y de mirada tranquila. Tomó asiento y en cuanto le preguntaron su nombre (Alejandro, creo) nos indicaron a ambos pasar a la sala de Juntas. La explicación fue breve y concisa... contestar en el menor tiempo posible diez "capítulos" de diez preguntas cada uno.

El tránsito de ese momento fue tranquilo, aunque debo reconocer que en ocasiones se me salía de control el manejo de las respuestas. Tomé tranquilidad y seguí respondiendo solo las preguntas de las que respuesta tenía. Dos o tres quedaron en blanco, pero el tiempo era el factor determinante.

Cada una de las pruebas fueron sencillas: cálculos sencillos, lógica, creatividad, pero el que más me llegó fue el de capacidades administrativas. Ese sí que me divirtió. Situaciones de decisión, mezcladas con ambigüedades y preguntas de rebote hicieron delicia de dicho exámen. La facilidad se dió quizá por el hecho de que siempre estuve relacionado con esas situaciones.

Terminé 15 minutos antes de lo previsto. El exámen de autodefinición fue quizá lo más cursi que he visto, pero fue el que me hizo tardar más en definirme. Mi definición personal de mi mismo nunca ha sido certera... soy la peor persona para describirme.

Al final recogieron los exámenes y con una breve despedida cerramos esa etapa del trámite... Salí a la calle tranquilamente despidiéndome amablemente de los empleados que estaban en la puerta de entrada. Al salir a la calle, solamente me limité a regresar a casa y a continuar con mi espera.

"Pronto tendrán noticias de nosotros..."

viernes, junio 11, 2004

¡Esto no es una casa!

El comentario más detestable que he podido escuchar se encuentra en el título de este envío. ¡Cómo detesto que día con día esa sea la justificación de un malestar interno! En vez de buscar un punto de equilibrio entre dos opiniones diferentes, siempre la desdicha y la inconformidad es el punto de quiebre.

Siendo así, son pocas las posibilidades de sobrevivir...

Diariamente tengo que someterme a arduas jornadas de trabajo y a difíciles situaciones que me exasperan. Pero intento que todo tenga al menos un resultado alentador. Siempre lo he dicho: siempre será mejor para mí tener un recinto dónde vivir... que tener que andar causando lástima y molestias.

Sé que para muchos... -y cuento a mucha gente- el dinero es un todo que no pueden evitar... pero no comprendo por qué lo vuelven su universo, si tan solo es un medio para facilitar las cosas. Quizá el que no haya dinero suficiente es el meollo del asunto, pero no puedo aceptar la culpabilidad de una escasez que no provoqué.

Detestaría vivir en la casa de fulano o de perengana y tener que rendir cuentas a terceros... peor aún, que por brindarme albergue se sintieran con derecho de educar a mi familia.

Quizá esto no sea una casa pero es donde vivimos y en nosotros está que se vuelva un hogar.

miércoles, junio 09, 2004

Tercero y contando...

Prácticamente la noticia está dada... de manera extraoficial: se vá.

Con él será la tercera persona que ahueca el ala para encontrar algo mejor para su futuro. Mientras tanto otros tendremos que esperar una buena oportunidad dentro de esta sociedad oportunista que nos trae muy a reserva.

Nadie se siente a gusto con situaciones que hacen que uno tope diariamente con pared. Situaciones que van desde la falta de recursos, la falta de apoyo y la falte de credibilidad.

Prácticamente, me mantengo aquí porque las oportunidades son muy efímeras. Hace una semana, deliraba por una noticia que el joyero me había dado: un hombre necesitaba de un administrador de sistemas y había sido recomendado. Fueron tres noches de indecisión y de balances hasta que me decidí a preparar todo lo necesario e ir tras ese empleo. Toda una noche preparando la currícula y remembrando empleos y oficios adquiridos para ser plasmados a fin de que se conocieran mis capacidades.

Llamé con cierto entusiasmo y al escuchar la voz del interlocutor, pausado y tranquilo como si nada hubiera pasado, a pesar de que me comentaron que andaba urgido, simplemente me di cuenta de que pudo haber sido un comentario nada más.

Ayer, por ejemplo, recibí otra llamada donde me indicaban vacantes en el área de Sistemas de una empresa nacional. Envié con esperanza el documento y quedó todo en buenas intenciones. Por ahora nadie ha llamado para al menos decime que no estoy considerado entre sus posibilidades.

Eso no me afecta.

Lo que si me tiene entregando el alma es la situación en este lugar. Presiones y situaciones que únicamente van a darme pié a salir de aquí... sin empacho alguno.

domingo, junio 06, 2004

Actuar Justificado

Llegamos al mediodía, el local se ubica sobre la avenida Vasconcelos del municipio de Garza García, dentro de uno de los tantos centros comerciales que abundan en la actualidad. Está a unas cuadras de la antigua avenida Marne, cercano al monumento a la vanidad y al egoísmo: el puente "Atarantado". La ubicación era en una zona muy accesible y de mucho aforo, además de que contaba con vidrios polarizados y cámaras de circuito cerrado a la puerta.

Subimos al segundo piso y entramos a una pequeña oficina que asemejaba un consultorio dental o bien un dispensario médico. Tres mujeres esperaban en la fila su atención y un hombre salía al momento de nuestra llegada. Había un pequeño clima artificial funcionando y en el mostrador aparecía el costo de activación de una tarjeta para decodificador, alrededor de $60.00 dólares. Un anuncio pendía de la pared indicando nuevos precios para la nueva temporada, condiciones de garantía y otras pavadas más además de ofrecer el sistema Dish Networks® sin restricciones.

Aquél se apresuró a entregar su tarjeta en la ventanilla y fue a sentarse a mi lado. Una mujer volteó hacia él y le comentó: "¿Qué sistema tiene usted?" a lo que contestó "DirectTV®... bueno PiracTV..." y echó tras de la frase una risa sonora que compartió con la mujer. Mencionaron entreambos la problemática de las caídas constantes del sistema y los rumores del cese de funcionamiento de las tarjetas HU y la llegada de las P4... Entre tanto, otra atractiva mujer discutía por teléfono de la posibilidad de que le fueran conseguidas las tarjetas P4 para asegurar la programación mientras que otra recibía el llamado de su hijo que al parecer le cuestionaba de la posibilidad de que el sistema llegase a funcionar ese mismo día. "Mejor vete con tus primos" respondió, "Dudo que vaya a quedar hoy". En eso la puerta se abrió y un hombre con barba pequeña y poco poblada se dirigió a ella. "Imposible señora... la tarjeta se dañó". Con una mirada de disgusto la mujer le comentó que lo acababa de adquirir, que era nuevo, que ellos se lo habían traído y una sarta de comentarios más. Con una pose seria se le quedó viendo y le dijo: "Puedo conseguirsela... le costaría $80.00 dólares más la activación". "Pero, me dijo que tenía garantía" replicó la mujer a lo que él respondió "si, en tanto la tarjeta no se queme o no la saque del equipo" y ahí quedó esa plática.

La cajera llamó rápidamente a Aquél y le entregó su tarjeta. "No es nada" le dijo y Aquél se despidió con un fuerte apretón de manos. Al cuestionarle porqué no le habían cobrado simplemente me respondió "es garantía".

Quizá esto sea una típica historia de folklore citadino... lo risible -para mí- es simplemente que la gente que se encontraba en el lugar que visité, eran descarados personajes de nivel A (como se les llama en mercadotecnia), de ésos que tienen dinero "para aventar p' arriba" y que se ofenden ante las situaciones como la que un hombre (un miserable) robe un pollo asado para dar que comer a su familia o que bien, si alguien les toca un centavo de su riqueza merece "todo el rigor de la Ley".

Lo que más me sorprende es la forma en que defienden su acción: "No estoy robando nada... sólamente estoy pagando por un servicio". Un servicio que es ilegal de origen. Al pasar por la iglesia de Santa Engracia, besa la medalla que está en el panel de su automóvil y se persigna. "Las señales ahí están, es cuestión de que las tomes".

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