Nombre: Fabián
Ubicación: Pesquería, Nuevo León, Mexico

jueves, agosto 12, 2004

Un día sin Windows...

Al estar revisando en la mañana antes de partir al trabajo mi mochila, encontré bajo todo el papelero que acostumbro cargar un disco compacto de Knoppix. Knoppix es la primera versión de GNU/Linux "portátil" que me llenó el ojo. A pesar de que la primera versión (la 3.1) venía sólamente en alemán, me agradó que pudiera ejecutar las aplicaciones a muy buena velocidad y con una estabilidad impecable...

A diferencia de otras distribuciones que he utilizado (entre ellos el Mandrake Move) esta distribución me pareció más completa y menos favoritista que otras. De hecho, el incluir servidores me pareció algo plausible ya que las pocas pruebas que realicé con otras distribuciones me parecían poco agradables como para llegar a promoverlo.

Pues bien, resulta que al encontrar este disco me puse a pensar qué pasaría si en un solo día me pusiera a trabajar en la empresa utilizando únicamente Linux. Ya había probado este sistema en mi asignada Toshiba Satellite 1115-SP153 por lo cual no dudé en realizar la prueba de vivir un día sin Windows resolviendo los cotidianos problemas a los que me enfrento de diario. La tranquilidad del día, a posteriori de la instalación de dos switches de 3Com que pusieron en orden a la red local de la empresa, sería ingrediente perfecto para poder experimentar sanamente.

Al principio de la jornada, me puse a probar todas y cada una de las características del sistema ya que tenía más de seis meses de no tocarlo para nada... El navegado era rápido y con una respuesta bastante confiable... Konqueror (navegador por defecto del entorno KDE, mi favorito) no se topaba con ningún tipo de página, salvo aquellas que requerían Flash Plug-in para presentar sus imágenes.

En un momento visité varios de mis sitios tradicionales como son Cofradía, UnixMexico, Tuxteno y Slashdot además de DiarioTI y mientras llegaban los problemas, me entretuve un rato.

La primera llamada ocurrió dos horas después... la búsqueda de información dejada en algún recoveco de la red por un antiguo empleado era requerida. Sin salirme del sistema, como lo hubiera hecho cualquier mortal, accedí al servidor por medio de Samba a través de Konqueror. La búsqueda fue inmediata y el resultado satisfactorio. Por mi cuenta había abierto una sesión en consola a fin de facilitar mi búsqueda y en ambos casos el resultado fue factible.

La segunda instancia correspondió a monitoreo de los servidores... por medio de Webmin instalado en mi servidor (un Mandrake 9.0) y gracias a Mozilla pude estar revisando los servidores Nemesis y Marte de la empresa, así como el pequeño Beastie que sale de la oficina y de regreso a casa...

Las consultas... el pan de cada día de la empresa... bien, pues empezaron a llegar. Gracias a Gaim pude acceder tanto a mis cuentas de Jabber, Yahoo! y MSN, salvo que al rato de pura puntada se me ocurrió utilizar las versiones Web Messenger de estos dos últimos y el resultado fue óptimo. Todas las dudas atendidas y el tiempo siguió su marcha.

Desde que una vez en un evento de unos distribuidores de Sun me regalaron StarOffice 5.2 empecé a usar esa suite sin problema alguno, en algún momento cambié a OpenOffice y me agradó tener lo mismo pero gratis y por eso lo adopté. Siempre he usado diversos paquetes ofimáticos (MS Office, MS Works, Lotus SmartSuite, Corel WordPerfect, KOffice, etc) por lo que no veo problema en adoptar el OpenOffice como mi sistema de cabecera. Como partidario de XML este paquete se me hace más práctico que el consumidor compulsivo de recursos de sistema del señor Gates.

Pues bien, empecé a realizar los reportes relacionados con mis actividades y OpenOffice fue mi apoyo. Teclear información y consultar bases de datos fueron actividades que reinaron durante este lapso. Realmente el único problema tendría que ver con el idioma del sistema instalado. Knoppix está configurado por defecto en alemán, pero puede cambiarse de manera instantánea en otro.

A mitad de la tarde un sondeo de red me permitió buscar una desconexión la cual con Windows (dadas las pocas herramientas del sistema) no podía hallar. El punto caía bajo un equipo que regularmente está fuera de servicio. La reparación fue inmediata y el monitoreo constante.

Al final, ya había impreso los trabajos pendientes y me dediqué a cerrar conexiones y montajes que a lo largo del día había empleado. Incluso en algún momento empleé el paquete de aplicaciones Samba para transmitir información a la red en cuanto instalaba paquetes de Windows en los equipos. La Toshiba ni se inmutó.

Las 18:00 horas... ya con el equipo apagado solamente me quedó decir: a... diós.

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